Han pasado 20 años, desde aquella noche de San Saturio en la que los fuegos artificiales anticipaban la fiesta de tu bienvenida.
Yo quería tener un niño de ojos grandes. A veces el cielo me escucha. Lo que no sabía es que me iba a sorprender superando todas mis expectativas. 20 años después de aquella noche, vive en casa un chaval increíble. Comparto con él apuros, risas, conciertos, viajes, subidas montañeras, películas y paz. De esta sobre todo unilateralmente. La que tú me das. Gracias hijo, por tu sabiduría, por tu saber estar, por esos abrazos sorpresa que me das tan a menudo. Por darnos tantísima felicidad.Por enseñarme cada día, por ser responsable y saber disfrutar la vida. Por ese equilibrio tan difícil de alcanzar. Por ser tan fuerte y tan cariñoso.
Estás en lo mejor de la vida ( yo también) no olvides lo que te queremos. Estés dónde estés. A seguir luchando, a seguir disfrutando, a seguir creciendo y compartiendo tanto bonito que eres. Te quiero. Feliz cumpleaños.


