jueves, 14 de febrero de 2019

San Valentin y una historia que llegó a su fin.

"EL AMOR ES AQUELLO QUE DURA EL TIEMPO EXACTO PARA QUE SEA INOLVIDABLE" (Mahatma Gandhi)

Escribí esto en verano. Ya sabéis que en el caso de este blog cualquier parecido con la realidad es una mera coincidencia. Espero que os guste. No se me ocurre mejor día para publicarlo. FELIZ SAN VALENTIN.

Y llegó el momento. Cuatro años esperando y llegó. Parecía un sueño. Yo no estaba bien al principio. Mi hijo en el hospital, parecía mejorar así que lo dejé con su padre y me fui a la cita. Cuarenta y cinco minutos más tarde de la hora inicial. Pero ahí estábamos
A esa cita por la que había suplicado. Por la que había rogado sin cesar. A pesar de sus desplantes continuos. A pesar de sus mil y un rechazos. Nos vimos.
Dicen que los abrazos no deben rogarse. Dicen que no hay que suplicar amor. Pero él es distinto. Él no es una persona que cumpla cánones de ningún tipo.  Y me dijo que sí. Que nos daríamos ese abrazo. Me costaba creerlo. Pensaba que en el último momento se arrepentiría y me mandaría un mensaje de anulación. Pero la que le tuvo que llamar amenazando con aplazarlo fui yo. No obstante tenía que ser ese día. Luna de sangre. No podría ser otro día. Tuvo que ser ese y en ese lugar tan bien elegido por él.
Llegué al aparcamiento de Pedraza. Antes me había llamado por saber por dónde me encontraba. Me faltaban 5kms. Yo estaba tranquila. La noche anterior había dormido estupendamente. Llevaba acumulado cansancio por la enfermedad de mi niño y por mis trasnoches cotidianos. Pero curiosamente esa noche previa dormí muy bien.
Al llegar, él estaba allí, me hizo una especie de señal para que aparcara el coche al lado del suyo. Había un árbol y quizás allí pudiera dar sombra en algún momento. Pero yo no le hice caso, y aparqué por orden, donde tocaba, a pleno sol. Llevaba un vestido floreado minifalda, pero tenía mis deportivas para conducir (fueron casi dos horas de viaje), llevaba unas sandalias de tacón en el maletero, pensaba estar radiante para él cuando me bajara del coche, pero no me dio tiempo. Él fue a recibirme, y nos fundimos en ese abrazo como nos habíamos prometido. Un abrazo con el que creí que lloraría. Pero no. Lo único que pude hacer fue sonreír. Antes de darme cuenta él me había besado. Cuatro años habían pasado. Pero parecía que no había pasado ni un instante. “Quizás no debí haberte besado”, me dijo. “Pero no he podido evitarlo”, añadió.
Jobar, le digo, ¡¡¡ acabas de besarme y ya te estás arrepintiendo!!!!.  Y no. No era eso. Era simplemente que no le había dado yo mi permiso. ¿¿¿¿Pero qué permiso???? Si mis labios lo añoraban tanto como mi alma. Fui a esa cita protegiéndome. Serena. Firme. Sabiendo perfectamente a quien iba a ver. Al hombre que he amado en estos 5  últimos años como a nadie nunca amé y que me ha rechazado, rotundamente, produciéndome tanto dolor del que me había costado mucho salir, pero del que había conseguido hacerlo revitalizada y segura. Firme. Serena. Así estaba. Distante, quizás por protegerme. Quizás porque esa distancia era real.
No me puse las sandalias de tacón, siguiendo sus consejos. Entonces nos dimos la mano y paseamos hasta el castillo. Hacía calor. Recorrimos varias calles de ese lugar tan precioso. Hice alguna foto (ninguna nuestra, aunque él me propuso hacerme una a mí en solitario, pero no me gustan, siempre me veo fatal)
Más paseo, más besos furtivos. Hablábamos mucho. Reíamos, sonreíamos… y nuestras manos se entrelazaban.
Lo encontré como siempre. Algo más delgado. Pero el atractivo que siempre le vi seguía absolutamente intacto. El poder que siempre ha tenido sobre mí iba aumentando proporcionalmente al tiempo compartido junto a él.
¿Nos tomamos una cerveza? Me propuso. Claro, le dije y fuimos a la plaza. A un bar con terraza llena. Había una boda. Jotas para los novios.  (Qué tontos, casarse, le digo…. Yo no volvería a casarme ni aunque me lo pidieras tú, le dije bromeando).
Nos sentamos en su interior. Una mesa de madera que a veces era compartida por más intrusos. Pero yo solo le veía a él. Le miraba a él. Le escuchaba a él. Luego otra cerveza, nos pusieron pincho, un par de ellos, el primero no lo recuerdo. El segundo eran unas albóndigas riquísimas.
A la mierda mi dieta, me digo.
Es por eso que no recuerdo algunas cosas por lo que quiero plasmar esto en palabras para que perdure para siempre. No quiero olvidar ni un detalle. Ni un solo segundo de esas casi 6 horas que vivimos juntos en 4 años. Quizás de esas 6 horas de toda la vida.
Para siempre y para nunca, son expresiones que utilizo mucho, me dice sonriendo. Sobre todo cuando  le digo que siempre le querré. Y es escéptico a eso. Le digo que a mí el amor no se me va. Que para mí lo difícil es sentir eso por alguien. Que me resulta complicado amar con esa intensidad. Pero una vez conseguido, es para toda la vida. Entonces… me pregunta ¿aún quieres a tu ex? Claro. Le querré siempre. Le digo con rotundidad.
Paseando nos encontramos con la cárcel del pueblo que era visitable. No me deja pagar la entrada. Y vamos a visitarla. Había una guía muy peculiar. Hablaba de un modo extrañísimo. Como alargando las palabras. A mí me daba la risa. Pero intentaba que no se me notara y no le miraba a él para evitar comportarme como una niña pequeña y no parar de reir.
Una de las cosas que más me gusta de su físico es su altura. Tan apropiada para mí. Pero no para esa cárcel. Se dio un coscorrón con una viga que sonó fuerte (pobre, me dolió hasta mí).
La cárcel fue siniestra para mi sensibilidad. Había unas celdas en las que permanecían a oscuras 15 personas. Estuvimos dentro unos segundos los dos solos.  A mí me daban ganas intensas de que nos encerraran allí y besarlo. Él comentó que era un agobio ser encerrado allí y no poder controlar el poder salir cuando uno quisiera. Así que ni beso ni nada, salimos enseguida.
Más paseos, más besos, más cogerme por la cintura. Decirme que estaba guapa varias veces. Apartarme mi cabello de la boca y besarme. Una y otra vez. Qué rica sabes, o besas de puta madre eran expresiones que utilizaba. Yo me sentía deshacer. Y volvió a despertar todo en mí, aquello por lo que le he buscado sin cesar. En él con gran fracaso y en otros con mayor fracaso aún.
Fuimos a comer. Yo no tenía apetito. Me puse en frente de él estratégicamente. Han sido varias las veces que me han dicho en esa situación, en frente del otro comensal que estoy guapa. Que mis ojos hablan por sí solos. Que mi mirada intensa cautiva. Y lo hice con premeditación y alevosía y funcionó. Me dijo lo guapa que estaba varias veces mientras comíamos. Se moría de ganas de llevarme a algún apartado. Pero yo alargué el momento. Hacía calor.
En la comida hablamos muchas cosas. Nos dijimos cosas que solo las personas de gran confianza pueden compartir. Una vez leí que lo difícil es hablar con alguien de absolutamente todo. Y con él me pasa. Puedo decirle todo lo que pasa por mi mente sin temor a juicios. Él me dará buenos consejos si los necesitara. Puedo hablarle de amantes sin ningún temor (aunque dice que un poco sí le escuece). Él también conmigo. O eso creía. Porque cuando me dijo que tenía pareja me cambió la cara. Me desencajé y lo notó. Creí que lo sabías, me aclaró. Hombre, le respondí, visto tus comentarios (hacía pocos minutos me había dicho que en estos años había tenido sus amoríos-en pasado-) y sobre todo habiendo disfrutado sus intensos besos , era difícil de prever. Yo había presupuesto que su última relación había roto. Pero no.
Y sentí celos. Sobre todo cuando me contó que ella conocía a su madre y a sus hijos. Y que se iba a ir con sus amigos a Asturias.


JAB es muy cerrado para su círculo. Los protege como una leona a sus cachorros. Y no permite que nadie extraño invada su nido. De ahí mis celos.  Bueno por eso y por Asturias. A los dos nos apasionan esos paisajes., esa lluvia (más a él esto último). Los intensos verdes y azules en los que descansan los pensamientos. Y se va con ella. Eso duele. Y si me duele es porque le quiero para mí. El caso es que me dijo que estaba a gusto con esta chica. Y eso sé que para él es bueno. Está acompañado en este proceso de su salud que le toca ahora. Yo no podría acompañarle. Yo no podría darle esa tranquilidad que requiere. Yo le alteraría todos sus sentidos. Y él es hombre de zonas de confor. De las suyas. En las que nunca me dejó entrar. Y yo me muero de pena por eso. Aunque si él está bien, me gusta. Y me alegro.


Salimos de comer y me buscó una sombra en una piedra cerca del castillo, con vistas a un paisaje interminable. Y me llevó al cielo con sus caricias justo encima de esa piedra. Como hace siempre que está conmigo. Y nos besamos con un deseo brutal. Como el de dos amantes que se ven por última vez. Como alguien que desea a la mujer que tiene entre sus brazos para él. Para hacerle gozar como nadie nunca ha conseguido.
Y seguimos hablando y dijimos que ojalá ese momento no acabara nunca y me mencionó a Alicia en el país de las maravillas.
Alicia: ¿cuánto tiempo es para siempre?
Conejo: A veces solo un segundo.


Y entonces los dos supimos que ese momento era infinito y que reencontrarnos ha sido una de las cosas mejores que hemos podido hacer el uno para el otro. Y Pedraza permanecerá siempre en nuestra alma. Aunque él sea un cobarde, por sí mismo reconocido. Aunque él no vaya a hacer nada por mí, salvo desearme. Desearme entre sus brazos, y desearme lo mejor fuera de ellos.
Y nos hicimos alguna promesa. Yo le prometí no usar mi camisón negro y guardarlo  para él y él que no se iba a enamorar de nadie.


Y nos dimos el último abrazo. Más intenso que ninguno. Y le susurré “ Julián , eres mi amor”
Y noté como se estremecía. Y nos despedimos. Cada uno cogió su coche blanco y nos marchamos esperando ambos un último beso que no llegó (ambos esperábamos parar en un cruce,  pero yo seguí el gps y no me mandó donde poder parar) Entonces él me llamó y me dijo que le había encantado verme. Que nuestros cuerpos se acoplan a la perfección. Que guarde el camisón que el guardará su camisa para mí. Y colgamos y me volvió a llamar. Y era porque me echaba de menos. Yo lo sé. Conozco la sensación porque yo llevo echándole de menos 4 años. Y casi con toda seguridad el resto de mi vida.
Pero como dicen en mi película preferida “El príncipe de las mareas”  ojalá cada hombre y cada mujer tuvieran más de una vida. Ojalá una de las mías fuera para compartirla con él que sabe hacerme sonreír como nadie. Y soñaré con que un día se arma de valor y me viene a buscar para llevarme a mí a Asturias. A nuestra casita con vistas a la montaña por un lado y al mar por otro. Una casa con chimenea. Y escucharemos la canción de Sabina  “A orillas de la chimenea”, cosa que no hicimos juntos (hay demasiadas cosas que no hemos hecho juntos). Y tendrá un gran espejo. A nosotros se nos dan muy bien los espejos.
Quién sabe si algún día vuelven a cumplirse mis sueños con él. Quién sabe.
En realidad con él NUNCA SE SABE!























martes, 8 de enero de 2019

Mis bodas de Plata

Veinticinco años es sólo el comienzo. Como decía Machado, quien amó profundamente a Soria: "Hoy, es siempre todavía."




Hoy, 8 de enero, hace justamente 25 años que comenzaba mi vida profesional en Soria. Había una nevada tremenda. Hacía un frío infinito. Recuerdo textualmente decirle a mi hermana mayor a pocos días de mi llegada "Dios mío, creo que me he venido a vivir a Siberia" , lo cual no deja de sorprender para alguien que viene de dónde dicen que quien aguanta un invierno allí,  vive 100 años (Ávila), vamos que yo no venía del trópico precisamente, pero aquí hacía mucho más frío. Seguro.
Recuerdo mis primeras conversaciones con mi familia desde una cabina (no había teléfono fijo en la casa en la que vine a vivir, y por supuesto no tenía móvil, aunque no tardaría en adquirir uno de aquellos que pesaban como un ladrillo).
Así que sí, hoy celebro mis bodas de Plata con Soria.
Vuelvo la vista atrás y observo. Ha sido un camino difícil a veces. Duro, durísimo en algunas ocasiones.. Salí de mi zona de confort y me vine a una ciudad desconocida, con gente desconocida,  primeros retos profesionales y ganas de probar.
Cuando llegué por primera vez y me di un paseo por el Espolón, noté la luz especial de Soria. Dejé Valladolid con una espesa y cerrada niebla y llegué a Soria con un sol radiante. Así fue. Y me dije : ¿Por qué no? ¡No había nada que perder!
Mis hermanas me decían que me admiraban por  venirme. Yo no lo veía aquello como  ninguna proeza digna de admiración. En absoluto lo era.
En aquel primer trabajo en el que estuve la friolera de 11 años me pasó casi de todo-como en mi vida.-
Conocí a personas fabulosas, Y a gente muy mediocre también.
Aprendí. Me defendí. Sobreviví. Viajé. Disfruté. Conocí la felicidad suprema. Risas, carcajadas compartidas.
Pasé frío,  en aquella primera casa no había calefacción (me mudé en cuanto pude). Me pasó casi de todo, en esos primeros meses llegué a compartir piso con una octogenaria a la que nunca vi la cara. Era la suegra de la dueña del piso que viviá en el mismo portal unos pisos más abajo, y la subía a dormir. (era igual, igual que la abuela de Angel Garó en su sketch. Seguro que os acordáis.)
Así que para el verano aquel ya estaba en otro piso. Lo compartí con gente fabulosa con la que disfruté momentos geniales. Era una nueva familia.
Recuerdo mis 27, 28, 29... años con gran nostalgia. Ganaba dinero, viajaba, estaba absolutamente enamorada, era independiente, compramos la casita, barbacoas en mi jardín, carcajadas hasta casi ahogarnos....
Ahora bien, como casi todo en la vida, había cara b. Esa gente mediocre de la que hablaba antes (no soriana) me llevó a vivir  incluso como imputada en una querella criminal.
Quienes me conocéis de cerca, sabéis que mi vida desde luego no ha sido nada monótona. He vivido (y vivo) tan intensamente que todo lo que me ocurre se magnifica sólo con ser como soy.
Alguien que me quiere mucho dice de mí, que en mi intensidad están mi premio y mi castigo.
Así que sí, Soria  y su laguna negra,


su cañón de río Lobos,


Casillas de Berlanga y la joya de S. Baudelio





 La Fuentona, sus pueblos maravillosos (Calatañazor, Vinuesa, Atauta, El Burgo de Osma, Caracena,  Agreda y sus gentes, Olvega -pueblo que como me dijeron una vez, me da de comer....Trévago etc) y sobre todo su cielo, sí Soria  y su cielo , sus castillos y su luz especial, me han dado muchísima felicidad. Ni que decir tiene su Moncayo, que ya es un poco mío. Y hasta vuestro.




Como pasa en los buenos matrimonios, mil veces que viviera, mil veces me casaría con esta provincia de gente noble, de frío, de luz especial,  de monte Valonsadero y fiestas de San Juan, de Duero que se congela a su paso y que en otoño me ha regalado las estampas más espectaculares del mundo (bueno esto último casi, claro, quitando las de Madrigal).
Os he traído aquí a todos los que quiero. A algunos físicamente, a otros con mis fotos y relatos. Ya sabéis que siempre que puedo comparto lo bello. 
Aquí nacieron mis hijos, orgullosos  sorianos ellos. Quienes me agradecen que me viniera, pues adoran su tierra, como yo la mía. Dicen que es de nobles hacerlo.
Veinticinco años es la mitad de mi vida .Hoy me preguntaban si el balance ha sido positivo pues conocí el dolor más profundo aquí también. Por supuesto que sí. He sido feliz en este lugar y yo siempre me quedo con lo bueno. Creo que conocer la felicidad es de agradecer.  Así que ¡GRACIAS SORIA!. Por muchos años más junto a ti.
 

Río Duero.  Paseo a San Saturio. Foto de José Luis Larred.

martes, 20 de noviembre de 2018

Homenaje a mi hermano.

Las familias son la brújula que nos guían. Son la inspiración para llegar a grandes alturas, y nuestro consuelo cuando ocasionalmente fallamos. — Brad Henry.




A mi hermano…


A mi hermano siempre me lo pintaron como un ser perfecto e incuestionable. El mayor de todas nosotras, con unos inmensos ojos grisáceos. Guapo y muy inteligente. Y además bueno.

Pero es que resulta que así nos lo pintaron a las tres nuestros padres, porque él es así.

Me decía mi madre que mis grandes ojos se quedaban clavados en él desde niña. Y que allí donde estaba él, yo lo buscaba y me ponía cerquita. Diez años mayor que yo, y todo un ejemplo desde siempre y para siempre. A veces era admiración, a veces gran respeto y a veces hasta miedo. Cuando se enfadaba y se ponía serio era con nosotras, las pequeñas , mucho peor que nuestro padre. Menos mal que fueron muy pocas las veces.

Seguro que él no es para nada consciente de la gran influencia que ha supuesto en mí. Él me enseñó que hay que viajar, que hay que tener amigos de todo tipo y condición y que ninguno es más que otro. Porque nadie es más que nadie. Me enseñó que en la vida hay que luchar y ser valiente. Y que no hay que tener miedo nunca. Él que es muy futbolero me dijo una vez que quien sale al campo con miedo pierde. Así que fuera miedo, me dijo,  en uno de los momentos más duros de mi vida. Y salí con su consejo al campo y gané.

Me enseñó a ser generosa y compartir las cosas buenas. Nunca olvidaré aquellas Navidades (fueron muchas) en las que él se dejaba su extra en el Mercado de Valladolid. Y gracias a él supimos lo que eran los percebes en casa. Las nécoras. Como se hacía el buey de mar que aún traía pataleando. Y que los bígaros se cocían con mucha sal y laurel. Nuestra madre orgullosa seguía sus consejos para la elaboración de aquellos manjares y nosotras, las pequeñas con la boca abierta,  saltábamos de alegría. Eso es compartir, eso es ser generoso con los que se quiere. Eso es enseñar con el ejemplo. Sin palabras.

Él parece frío y distante. Muestra pocas veces sus sentimientos pero eso es porque los tiene tan tan profundos y tan grandes…. Que si se le vieran, él se haría muy pequeñito. Y eso con sus grandes y maravillosos ojos azules grisaceos es del todo incompatible.

Gran padre,  (mi sobrino, otro gran chico, de  casta le viene al galgo), gran marido (da gusto verlos, ¡qué envidia!), gran hermano. (yo hablo por la parte que me toca)

Seguro que se sorprende muy mucho de que le dedique hoy una entrada a mi abandonado blog. Yo que digo que mi padre nos lo pone todo fácil a sus hijos  puedo decir por mis hermanas también, que nuestro hermano nos lo pone todo fácil a nosotras. Así que sirva esta pequeña entrada para darte gracias públicamente, hermano.  Gracias por ser y estar siempre cuando se te necesita. Gracias.

Una a veces después de todo lo que le ha tocado vivir se siente triste, y cansada. Pero cuando relativizo todo y sobre todo cuando me paro fríamente a pensar, descubro lo gran afortunada que soy entre otras cosas por mi extraordinaria familia.

Familia a la que apenas veo y disfruto pero con la que sé que cuento. Y esto es tan hermoso que tengo que plasmarlo hoy, que me llegó un video emotivo sobre los seres queridos que apenas vemos.

Familia que no elegí, pero de la que no cambiaría ni un ápice 10.000 veces que naciera si pudiera hacerlo. Bueno si, cambiaría el pasar algún rato más como el que pasamos en la casa rural de mis amigos la última vez que estuvimos relajados los hermanos.

 Bueno… me despido por un consejo para hoy, aquellos que tenéis gran familia hacérselo saber de vez en cuando. Y los que no, si en vuestra mano está hacer algo por mejorarla, hacedlo.

jueves, 19 de abril de 2018

Trasroscarse en primavera


No hay ni una sola historia de amor real que tenga un final feliz. Si es amor, no tendrá final. Y si lo tiene, no será feliz.  (Joaquín Sabina)



Con esto de la primavera, me dijeron que  se despierta la inspiración. Pues no sé si achacarlo a la nueva estación que como decía en mi entrada anterior por fin parece haber llegado a esta dura y fría tierra; o más bien justificar una nueva entrada tan pronto,  haciendo caso de más de una persona que me ha dicho que la entrada anterior después de tardía ha sido muy corta.

 ( Gracias,  compañeros) .

Como soy un poco anárquica, aquí estoy de nuevo tan solo un par de días después. Hoy os voy a hablar del AMOR.  ¿Qué es el AMOR? Claro una visión breve y muy particular. Aunque como siempre os digo cualquier parecido a la realidad será mera coincidencia. Este blog no es autobiográfico. Y quien diga lo contrario tendrá que vérselas conmigo.


Es curioso, yo que soy tanto de sentir. De emociones. De intensidades,  no sabría definir el amor. Sé que en mi caso es algo que te invade, supongo que lo tengo idealizado desde pequeña. Pero la puta realidad (perdón por ser tan mal hablada, siento herir sensibilidades, pero cada vez hablo peor y no sé por qué no quiero corregirme) , decía, la puta realidad, no ha sido tan suficientemente cruel (y mira que lo es) como para que haya conseguido estallarme encima. Sigo idealizando.

Una de las veces que con más fuerza me he enamorado fue del chico del instituto. Amor platónico no correspondido. Eso son los amores de verdad, los que no defraudan. Sigues enamorado toda la vida. Esa persona es perfecta, y sigue siéndolo. Y siempre lo será. Para mí el más guapo, el más listo, el más inteligente, con una calidad humana inmejorable. Años después, muchos años después seguía enamorada. Se lo hice saber de un modo muy original. Luché como siempre hago derrochando toda la energía en las causas perdidas. Y derroché energía a toneladas. Creo que es una faceta muy mía esa de derrochar energías innecesariamente. Se repite muy a menudo en mi vida.  Pero no me arrepiento ni de uno solo de los minutos dedicados. Hoy, sin tener casi relación con él, sé que él me aprecia. Y sé que es un amigo de esos  de los que no sabes apenas nada, pero con los que cuentas. Como dice Benedetti. No hasta 2 o hasta 5. Que no necesite nada que yo pueda darle, que lo haría sin pestañear. Y estoy absolutamente segura de que es recíproco.


Después me enamoré de un modo real, ya no platónico. El sentimiento fue el mismo, invasión. Se te quita el apetito. Mariposas en el estómago. Años de feliz y armoniosa convivencia. Magia. Pasión. Familia. Hogar. Felicidad suprema. Pero también el amor tiene una cara oscura, dicen que se acaba, (yo no lo creo, quizás el amor por su parte no era el amor que yo describo), traición y dolor. Angustia. Profunda decepción. Fueron acontecimientos que le siguieron. Y esos tampoco terminan. Como el amor son infinitos y perduran en el tiempo.


Luego vino la pasión, que como las cosas buenas, si breve dos veces bueno. No sé si esto ha sido obsesión o amor. Aunque creo que como todo buen enamoramiento que se precie tiene que tener grandes dosis de obsesión. Madre mía, qué obsesión, por alguien que no. Que no.  Y que no. Que como dice mi amigo David, es un tonto. Es la primera vez que me he enamorado de alguien cuyas cualidades más importantes no eran dignas de mención. Cobardía es una de ellas. Pues aun sabiendo eso, yo enamorada hasta las entrañas. Esta persona sacó de mí la faceta más poética. No sé por qué habré borrado todo de él (bueno la rabia sí que me empuja  a actuar así, de  un modo impulsivo) Si tuviera todo lo que le he escrito a esta persona, lo que le he grabado. Lo que le he enviado vía suspiros…..el Cortázar ese se quedaría corto.


Hay amores de todo tipo. Hay amores sanos y nobles que duran toda la vida. Parejas que se enamoran a los 15 años y crecen juntos. Respiran juntos y a pesar de las dificultades de la vida siguen juntos porque quieren estar juntos. (No hablo de la gente que lo está por conveniencia sin amarse) No saben hacer nada el uno sin el otro. Se acompañan. Se respetan. Son compañeros de vida. De esos,  para los escépticos yo conozco unos cuantos. Que son reales y  los tengo muy cerca. Envidia me dan, de la mala, que de envidia no hay otro tipo.


Hay mucho escepticismo en esto del amor. No es verdad que para enamorarse se necesite mucho tiempo. A veces sí, pero en otras ocasiones, vuelve a invadirte sin lógica alguna. Aún sabiendo que la otra persona no es la mejor opción para ti. Aún habiéndolo visto apenas 12 horas en 3 días. La base primordial de cualquier buen enamoramiento que se precie es la admiración. Tienes que admirar a la otra persona. Mi idealización no pasa por no ver los defectos en el otro. Claro que los veo. Los intuyo cuando permanecen ocultos. Los observo cuando son evidentes. Pero eso no impide que idealices al amado porque precisamente eso es el enamoramiento. Admiración. Idealización. Sueño. Que el corazón te lleve a sueños que al hacerse realidad descubras que todo lo que se vive con esa persona es pura magia. Y qué más da que tenga defectos. Eso da igual. Si no los tuviera ….. daría miedo.

Lo que si es cierto es que el amor no ocupa espacio. Los buenos corazones tienen cabida para amar y amar. Y el amor no se acaba. El amor es infinito por propia definición. Cuando amas de verdad a alguien lo haces para toda la vida. Quien me quiera defender lo contrario está invitado a una cena, será muy larga la sobremesa, porque tengo argumentos más que suficientes para demostrarlo. Si tú que estás leyendo esto, has conseguido tocar mi corazón, pese a quien pese y pase lo que pase tendrás un hueco en él para TODA MI VIDA.


Así que como es primavera, hagamos como en la película de Bamby que Tambor y su chica se trasroscan. Qué chula es esa escena.
Porque si hay algo verdaderamente triste no lo es tanto  el que no te correspondan como el hecho de no haberse enamorado nunca. He conocido a personas a quienes les corría horchata por sus venas. Éstos  sí que no me dan ninguna envidia. 

Es primavera, hay que trasroscarse. No hay mayor alegría y mejor ilusión que esa.


Feliz fin de semana.

martes, 17 de abril de 2018

Después de un invierno malo... una mala primavera?

Un optimista es la personificación de la primavera.(Susan J. Bissonette)


Parece increíble. Hace justamente una semana alguno de mis compañeros de trabajo se quedaban atascados en la carretera por la gran cantidad de nieve que cayó. Algún otro de no ser por las cadenas tampoco habría pasado. Yo, con mis ruedas de invierno que me cuestan un riñón y el coraje que a veces saco en los momentos difíciles, pasé y llegué al trabajo apenas con 15 minutos de retraso. Eso sí, temblando y muy tensa. Pero llegué. No os podéis imaginar la cantidad de nieve que había.
Dice Fito que después de un mal invierno, una mala primavera. Este invierno ha sido oscuro. Largo. Frío. Sin ver el Moncayo. Incluso llegué a pensar que había desaparecido, mi querido y admirado Moncayo... qué susto.....no estaba.
 Pero ayer, regresando por esa misma carretera de enlazadas curvas y que en muchos de los días del largo invierno , parecen pistas de patinaje sobre hielo, había un paisaje esperanzador. Un verdor de primavera. Un sol radiante, entre nubes también con luz. De esos que hacen que el campo parezca más verde. Más brillante. Me daban ganas de hacer fotos y poner el antes y el después, la diferencia con tan solo 7 días de margen. Como una especie de metáfora de la vida.
Esperemos que Fito no tenga razón, y hagamos caso a Sabina, que canta a la primavera en su último disco. Le da la bienvenida y le dice que la espera en  la escalera del redil.
Y que  cómo yo, lleva nueve meses oxidada, en el fondo de un baúl. Y sin estar enamorada, vuelvo al sur. Me vacunaré de lo que duele. No me encelaré del mar, porque efectivamente mis párpados huelen a humedad. Eso sí,  pienso ponerle todos los cuernos de los que sea capaz al invierno. Reavivar la hoguera y perfumar mi corazón.
No sería yo si no lo hiciera.

Feliz primavera, que parece que llega por fin,  casi un mes después de lo que dice el calendario.


sábado, 6 de enero de 2018

La Laguna Negra y el nuevo año.

"No digo que vaya a ser fácil pero sin duda merecerá la pena"




Procuro educar a mis hijos en la ley del esfuerzo. En hacerles ver que la vida está llena de placeres y momentos espectaculares que lo son mucho más si te los has ganado.


 Estos días de vacaciones, de disfrutar por fin del merecido descanso, me han hecho pararme a pensar un poco.
 ¡Vamos tan deprisa!. Lo queremos todo dentro de la tiranía de la inmediatez. Y si puede ser sin esfuerzo alguno. Así que cuando no conseguimos los objetivos tal y como los queremos y cuando los queremos, viene la gran frustración. 
¡Qué gran equivocación de miras! ¡Para un poco, respira, saborea. ..disfruta de todo lo bueno!!

 Cuando el otro día improvisamos una excursión a la Laguna Negra,  según caminábamos por las pistas con tramos absolutamente helados y cuesta arriba, resoplábamos.

Nos planteamos seguir o dar la vuelta. Cuando nos cruzamos con una pareja de inconscientes como nosotros que bajaban a duras penas con toda la prudencia de la que eran capaces para no resbalar, y después de preguntarles cuánto nos quedaba nos respondieron que 2 kms resoplamos aún más. ¿Qué hacemos? ¡Vamos chicos! Les dije. ¡2kms no es nada! Así que casi una hora después llegamos a los pies de la Laguna y al subir el último escalón helado...
Manel que es una ardilla e iba el primero, exclamó :¡ Hala!¡Qué pasada! 

¡Y yo que he estado a punto de perdérmelo! , dijo Carla.
Nos abrazamos. Nos hicimos fotos preciosas, reímos y bajamos ya con una gran sonrisa y muertos de hambre porque nos dieron más de las 16h.
Así que hoy, en el calor de mi hogar, mirando mi jardín cubierto absolutamente por la nieve, me digo una vez más que las cosas que merecen la pena, cuestan.
Que lo fácil, por el mero hecho de serlo, deja de tener tanto valor  como lo que nos supone un empeño, una entrega, una lucha y muchas muchas ganas. 
Porque el nuevo año esté lleno para vosotros de retos a conseguir y de momentos mágicos para compartir con quienes más queréis. FELIZ AÑO Y MUCHAS GRACIAS POR ESTAR AHI.

martes, 24 de octubre de 2017

Cada vez más y mejor.




Lleva mucho tiempo llegar a ser joven. (Pablo Picasso)

Y entonces… cuando una se para a pensar un poco, y llega su  ”cuarenta y todos” cumpleaños…. es inevitable plantearse aquello del bote de caramelos. Aquel niño que va viendo que su bote de caramelos va disminuyendo y los que van quedando los saborea “más y mejor” sin derrocharlos. O intentando no hacerlo.  Y vas  y saboreas cada uno de ellos como si fuera el último, no perdiéndote ni un poquito de su esencia.
Y doy gracias… (eso a lo que me enseñaron tan bien.) Doy gracias por estos amaneceres con los que os aburro cada mañana,  doy gracias porque estás ahí, leyéndome a mí que no soy nadie. Doy gracias  por mis hijos, por mi padre, por la madre que me parió, por mis hermanos,  por mi trabajo,  por mis compañeros y sin embargo amigos,  por tantas y tantas cosas por las que hay que agradecer. Cada vez más y cada vez mejor.
Por tener aún capacidad de emocionarme… y lo que es mejor contagiar eso. Porque a estas alturas de mi vida…creo saber lo que es bueno y lo que no lo es tanto. Y a quienes quiero procuro contagiarles mi entusiasmo y a veces incluso los consigo.
Y porque aprendo… cada vez más  y mejor a dar importancia a lo que sí la tiene. Y quitársela a la que no la tiene tanto. A veces aún me despisto un poco. Pero lo voy consiguiendo. O quizás más bien sea todo esto de lo que me trato de convencer.
Eso sí,  entiendo que la vida puede ser muy larga y a la vez muy corta. Cuando miras hacia atrás recuerdas momentos infinitos que ocurrieron hace  ya toda una eternidad. Y sin embargo no das crédito a que teniendo tanta necesidad de  aprender, de reir, de conocer nuevos lugares de tantas y tantas cosas tengas ya casi 50.
Aún así es jodido esto. Te haces viejo…. Hay arrugas donde ni siquiera eras consciente de que pudieran salir. Por no hablar ya de las canas. Que maldita la habilidad que tienen las cabronas….
Nunca llevé bien cumplir años. Así que ahora que esto comienza a ser serio, mucho menos. Recuerdo una escena del pájaro espino en la que una genial y mayorcísima Barbara Stanwyck le decía a Richard Chamberlain que ella no se reconocía en el espejo. Que su alma era joven , su deseo estaba intacto y no podía contener la rabia de ver esa imagen reflejada.
Y como decían también en El Principe de las mareas, es una lástima que no tengamos al menos dos vidas cada uno. Y saber emplear en la segunda  todo lo aprendido en la primera.


De todos modos, mientras va pasando el tiempo que a veces pasa tan lento y en realidad está pasando en un suspiro, seguiré disfrutando más y mejor o procurando hacerlo, al menos. E itentando que quienes me acompañan disfruten conmigo. Y algún día pueda cantaros aquello que deciá Loquillo “Has tenido suerte de llegarme a conocer”


Alguno de los amaneceres que tengo el lujo de compartir con vosotros.