viernes, 25 de abril de 2025

El eco de las campanas de Vea

 Un viaje al corazón de  la nostalgia soriana

Hay lugares que se graban a fuego en el alma, rincones que al pronunciar su nombre evocan una sinfonía de emociones cálidas y un pellizco de esa dulce melancolía que nos regala el tiempo pasado. Para mí, uno de esos lugares imborrables sin duda alguna va a ser Vea, ese pequeño pueblo anclado en las Tierras Altas de Soria.

En un paraje absolutamente espectacular, 6 km y medio te llevan a otro mundo, a otra vida. Hay que caminarlos entre piedras, zarzas, riachuelos y mucho barro estos días. Pero cuando llegas se te abre el alma a otro tiempo. A otras gentes. A un pasado lleno de sonidos, que te trae el silencio. Su silencio marcado por el cantar de sus pájaros y el correr de sus aguas transparentes. Campos de ortigas brotan detrás de las fachadas, en un espacio en el que no hace  tantos años,  venían niños al mundo. Seguro que habría risas, llantos, confidencias, sencillez. VIDA.

Aún se oyen, si te paras un poco.



Cierro los ojos y casi puedo oír también el eco lejano de sus campanas, un sonido que marcaba el ritmo pausado de esa vida sencilla, donde las horas se deslizaban al compás de las estaciones y las conversaciones se tejían al calor de la lumbre. Aún se conservan las calles empedradas, testigos silenciosos de juegos infantiles y confidencias susurradas al atardecer. Puede casi sentirse el aroma inconfundible de la tierra mojada tras la tormenta de verano y el aire fresco y limpio que bajaba de las montañas cercanas. Que aún

martes, 14 de enero de 2025

La nostalgia es cuando deseas que las cosas permanezcan siempre igual. (Jeanne Moreau)



 

Mirar al pasado por un momento sirve para refrescar la vista, para recomponerla; y hacerla más apta para mirar hacia adelante. (Margaret Barber)


En tiempo de crisis es cuando los poetas sacan a sus musas. 
No sé qué me pasa, quizás sea esto de la premenopausia (por buscar una excusa creíble), no lo sé. La verdad que no tengo motivos para hablar de crisis alguna. Pero sí que últimamente me invade un halo de nostalgia al que no sé qué causa atribuirlo. Pero sí, tengo nostalgia.

Siento nostalgia de Edimburgo. Para mí que en la Edad Media fui bruja allí y me escondí entre su túneles, tan bien escondida que logré escapar de las llamas a las que tantas mujeres inocentes abrasaron en aquellos tiempo por aquellos lares. 



Me fascinó la ciudad y lo poco que pude ver del país en general, con aquellas Tierras Altas tan verdes

Con toda seguridad, la extraordinaria compañía hace que el viaje sea infinitamente más fructífero. En imágenes, en recuerdos, en risas en momentos. 

Pero sí, estos días tengo nostalgia. Nostalgia de mis hijos, ambos ya universitarios, de cuando eran pequeños y cantaban por Loquillo mientras estudiaban mates, o los tenía que llevar a clase de saxofón mientras apenas tenía yo tiempo para respirar, entre actividad y obligación, obligación y devoción, aunque por aquella época poco de esto último tenía yo.

Nostalgia de Fuerteventura y sus playas paradisíacas. Cómo me sorprendió esta isla. Otro lugar del que me enamoré para siempre. Paz es la palabra que define el recuerdo de mi sensación allí. Cuándo estuve aquellos días de verano en el sur, en Morro Jable, y mi hijo salía a correr al amanecer por aquellas interminables playas con aguas turquesas.



Nostalgia de Venecia, y sus pequeñas islas adyacentes, Murano, Burano y Torcello.


 Sobre todo esta última cuando al entrar en su iglesia de Nuestra Sra Maria Assunta de Torcello, nos sorprendieron  unas pinturas del S. XI de una belleza que quitaban el sentido. 






Nostalgia del Danubio y del Parlamento de Budapest 



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Nostalgia de Santiago de Compostela y el final del camino que en realidad es el principio de otros absolutamente insospechados

Por supuesto que me encanta mi hogar, y me siento a buen cobijo dentro. Pero a los que opináis que busco escapar de la vida viajando, os digo que no vivo para viajar, sino que viajo para VIVIR, en mayúsculas.
También os diré que Madrigal no ha salido de mí y que cada vez soy más paleta, y que cada vez mis recuerdos de infancia me golpean más fuerte haciéndome notar de dónde vengo y a mucho orgullo que lo hago (no hay pueblo más bonito en el mundo que mi Madrigal de las Altas Torres) . Pero a mucho orgullo grito también que para mí , viajar con mis hijos es uno de los placeres más maravillosos que existen. Lástima de tiempo y de dinero, pues con ellos me recorrería el mundo entero. Soy tan afortunada de poder participar de su evolución,  de disfrutar de sus risas, de sus ganas de vida, que creo, precisamente que a lo que tengo nostalgia en realidad es a ellos.
 Sin querer parecer presuntuosa, creo que puedo decir que lo he hecho tan bien, que son  mucho más independientes de lo que lo seré yo nunca. Lo he hecho tan bien, que ahora son ellos los que me enseñan. 


Viajad,  hay que salir, hay que ver mundo, disfrutad en otros amaneceres, en otras latitudes donde hay hasta cocodrilos o una familia de mapaches viene a acompañarte mientras cenas, haced caso a la tia Goyi. 
Lo que se crea, es un conjunto de recuerdos para siempre, momentos infinitos que te llenan de satisfacción a los que recurrir cuando los necesites, pues siempre estarán en ti. Cuando se recuerda, se vuelve a vivir prácticamente con la misma intensidad que te hizo ver lo efímera y a la vez infinita que es la vida, y nada es más gratificante que sea la vida precisamente , la que  premie tu esfuerzo con la sonrisa agradecida de quienes más quieres.


 

miércoles, 14 de agosto de 2024

El lugar más bonito del mundo : Hay lugares dónde uno se queda y lugares que se quedan en uno.

 "Allí donde hay alguien a quien se quiere muchísimo y donde hay alguien que nos quiere de veras, ese sí que es el lugar más bonito del mundo”.


Me he dado cuenta de que no he hecho una entrada sobre mi viaje al LAGO DI COMO. Para mí sin duda uno de los lugares más increíbles que he visitado. Yo no he viajado mucho, pero justamente el otro día escuchamos por la radio a alguien que sí lo ha hecho y que además se dedicaba a recomendar lugares, y lo describió como el que era para esta persona, uno de los lugares más bonitos del mundo. 

 

Pueblos y paisajes de ensueño se dan cita en  una  de  las  lagunas    del norte  de Italia más admiradas de todo el mundo. No es el más grande de Europa, ni de Italia, ni siquiera de Lombardía (tiene por delante al lago de Garda o el lago Mayor), pero si algo posee el lago de Como es un aura que enamora a todo aquel que lo visita. A lo largo de sus más de 150 kilómetros de perímetro se intercalan algunos de los pueblos más pintorescos del territorio italiano y paisajes alpinos que nada tienen que envidiar a la vecina Suiza. Encima tuve la suerte de visitarlo en primavera con alguien que me hacía disfrutar cada centímetro de su belleza. Sus famosas Villas tenían los jardines más alucinantes que ví nunca. Lo recordaré toda mi vida como mi viaje más bello. Quizás tenga la suerte de seguir visitando sitios preciosos, pero no creo que lo superen en belleza.








Hablando de lugares bellos, vuelvo al encabezado.  "Allí donde hay alguien a quien se quiere muchísimo y donde hay alguien que nos quiere de veras, ese sí que es el lugar más bonito del mundo”.  Así que hoy me toca hablar de un lugar preciosísimo.  No está en Italia, no es ninguna villa idílica, ni tiene ningún lago navegable con aguas cristalinas. Pero allí encuentro la paz que a veces cuesta alcanzar en la vida cotidiana. Allí hay abrazos sinceros, risas garantizadas, gente con corazón. Noches estrelladas. Los mejores manjares. El lugar al que quiero volver.
Una vez más Vicen me dió día de reserva, que cada vez es más complicado. Mi hijo no quiso perdérselo tampoco este año. Nos dimos el paseo ya tradicional a la ermita. Hubo freetour por el pueblo, su iglesia y sus 13 virgenes. Cena,  con amenizadas charlas con gente de la que siempre aprender. Baños en la piscina, tapas exquisitas. Siempre que hago una reserva compruebo las reseñas. Si leeis las de la Casa Rural Valmayor, quizás os ayude a comprender lo que allí se siente.

https://www.casaruralvalmayor.com/





Mil gracias amigos por acogerme con tanta generosidad en vuestro hogar. Gracias por ser tan bonitos. 
Por muchos años más. Vicen, ve cogiéndonos reserva para el próximo verano, esta vez Manel dice que mínimo dos noches.


Justo antes de una escapada a mi adorado Norte, solo me queda decir, que si no fuera por estos lugares increíbles, entre los que incluyo vuestra casa, mi vida no habría sido la misma y sin duda habría sido infinitamente peor.

Mil gracias de nuevo amigos, por vuestra generosidad y cariño. 











lunes, 22 de julio de 2024

"Un buen día no es aquel en el que todo sale bien, sino el que te deja un instante hermoso para recordar"


Sensaciones que llenan el alma:

Una nueva rosa amarilla, tus "buenas noches niña, ten bonitos sueños". Nuestro entusiasmo previo, por las vacaciones en Fuerteventura. Kiara, que se te pone encima mientras ves una película. Ir de nuevo de la mano por el Norte, contigo. Sonreir mientras hablamos por teléfono y que tu interlocutor lo note. Tu mensaje para preguntarme como sigo después de este COVID persistente, que no acaba nunca. Estos pendientes preciosos porque te has acordado de mí en esta dura distancia. Admirar las estrellas desde tu ventana.

Son pequeñas cosas o quizás muy grandes. Todo depende de cómo o con qué lo compares. 

Según parece esa percepción que tengo cuando llego a una isla no muy agradable, de agobio por sentirse rodeada por el fin por todas partes, es algo que pasa a más de uno y no sólo a mí.

Pero esta vez, en esta isla, las impresiones que he vivido han tapado cualquier síndrome que hiciera minusvalorar el disfrute.

Mi hijo llegó a decir estando allí "aún no me he ido y ya sé que quiero volver". O mi hija que es el "top"de nuestras vacaciones cuando para ella llegar los tres juntos a la plaza del Obradoiro lo catalogó como insuperable.

Supongo que como suelo decir,  a veces no es tanto el "dónde" como el "con quien". Esta vez el destino ha sido una isla salvaje, desértica, bordeada por las aguas más turquesas que vi nunca.



Cuando llegamos el primer día a las dunas de Corralejo, creímos perdernos en un mar infinito de finas arenas blancas. Sorprendidos por la mar del otro lado de ese color turquesa que mencionaba, que quita el sentido, fue nuestro comienzo de esta aventura.



Hacer snorkel en la isla de Lobos (esta vez sin medusas que fastidiaran la magia del momento). Una excursión al centro de la tierra, donde el fuego rugía y ambos se quedaron con la boca abierta. No es fácil ya sorprender a estos chicos. Saben mucho más que yo de casi todo menos de la vida. Que de eso solo se aprende con los años y por suerte o desgracia, yo soy bastante más ducha en esto de los años. 

¿Lo mejor de esta escapada? Todo. Sus risas cómplices. La comida. Dormir hasta hartarme que si hay Dios, tenia que saber la falta que me hacía. Los paisajes increíbles de una isla salvaje que me ha sorprendido increíblemente. Por mucho que una amiga me pusiera muy bien en antecedentes, hasta que no lo ves con tus propios ojos no eres consciente. Está claro que hay magia en ese lugar. Algo allí te atrapa. Quizás sea la paz que da, la que se respira allí. Que te inunda con esa brisa de temperatura perfecta.

Amaneceres inolvidables , para mí por la luz y las gamas de colores, en contraste con esa negrura  lo que hace ya unos cuantos miles de años fue lava incandescente.

 Para ellos el croissant gigante con chocolate, recién hecho que nos esperaba en la cafetería justo de enfrente. 






Hemos vivido momentos increíbles como el de ir a ver delfines en alta mar, y encontrarnos con un tiburón martillo enorme que cortaba la respiración, A shark !! gritaba una joven inglesa desencajada. 

El faro del Tostón, con unas bravas aguas que chocaban queriendo romper su estabilidad. 


Bajar al sur y descubrir playas infinitas con un color caribeño que te hacen perder la noción de ubicación, creyendote hasta en otro continente. Que llegue la luna llena y se situe justo al lado del faro de enfrente y notes que su luz es mucho más intensa.






Ha sido tan maravillosa la experiencia que horas después no sé distinguir si fue un sueño salvo porque guardo como oro en paño las fotos que hice. Los momentos de carcajadas estridentes, los helados exquisitos, la música en la calle, se quedarán para mi cintura los unos y para mi alma los otros.  Cuando digo que la felicidad está en los pequeños detalles, en los momentos con quienes amamos, sean donde sean, creo acertar. Pero me siento después de un viaje así, con vosotros tremendamente afortunada y plena. Han sido uno días absolutamente maravillosos. Doy gracias a la vida por esto. También a vosotros hijos, 



quienes cada día me enseñáis algo, sois unos compañeros de viaje extraordinarios y me habéis demostrado algo, que cómo dice la canción :"Nada de esto fue un error".

Gracias también a Rocío por sus recomendaciones y ser la primera que me hizo sentir la magia de este lugar. 

Vivamos en paz e intentando ser mejores. Es lo único que se me ocurre después de una experencia así

miércoles, 17 de abril de 2024

La comunicación es una ventana de oportunidades.




Es curiosa la mente. A veces nos hacemos películas que nada tienen que ver con la realidad. Si pudiéramos vender a peso las presunciones equivocadas que solo dan lugar a malentendidos con el otro y sobre todo con nosotros mismos, algunos seríamos de oro. Está claro que quienes tienen bien trabajada su autoestima no adolecen de esta carencia tan cabrona. 
La inseguridad es una faena en todo caso. Y lo único que puede salvarte, es la comunicación.Hablar las cosas. Preguntar si tienes duda. Expresarte , si quieres que el otro te explique.
Recuerdo por ejemplo, en una charla con un amigo divorciado, quien tenía custodia compartida de su hijo con la madre, cómo él se quejaba de que su hijo no compartía nada cuando estaba en su casa.Ni sus problemas en el instituto, ni sus miedos, ni siquiera el comentar la jornada en la cena. "Mi hijo no me cuenta nada", se quejaba.
Entonces, yo que sabía que el padre era muy cerrado, me atreví ( cosa que da la confianza) a  preguntar si él le contaba algo a su hijo,  si era capaz de comentarle las jugadas más Interesantes del día. Por supuesto, me dijo que no. Prueba, le sugerí, prueba a contarle tus cosas, a compartir tus dudas también. 
Después de pocas semanas, predicando el padre con el ejemplo, la comunicación mejoró bastante bidireccionalmente.
No puedes esperar recibir del otro lo que tú no eres capaz de dar. 
Mi hijo se parece a mí en personalidad. A veces mucho más de lo que yo quisiera. Es tremendamente introvertido, cómo yo lo era a su edad. Y recuerdo con 6 años, al entrar yo por la puerta, preguntarme nada más verme, ¿mamá qué tal hoy en el trabajo? Me encantaba esa pregunta, porque significaba que en pocos minutos me iba a contar él toda su jornada y ansiaba hacerlo. Y todo porque compartía con ellos casi todas mis inseguridades ( todas iban a ser muchas)y también mis certezas.
La comunicación nos salva de los prejuicios, de las dudas, de los malentendidos. A veces es muy difícil comunicarse con el otro. Los móviles no son herramientas que precisamente ,fomenten las charlas familiares. Todo lo contrario. Algo que se supone sirve precisamente para comunicar, está creando barreras de silencios insalvables. Generacionales entre otras. Mis hijos utilizan a veces un lenguaje que no entiendo en absoluto. Como para comunicarse así.
Retomando el comienzo, a veces hablar con el otro no es fácil. También tenemos que saber escuchar. Otro don cada vez más difícil de encontrar. Conozco a un par de personas que sólo hablan de " su libro" que no digo que no sea interesante, pero que no escuchan a nadie más que a sí mismos. Y así también se hace muy difícil comunicar. Emisor, receptor, mensaje. ¿Os acordáis de estudiarlo con una flechita que iba del uno al otro? Pues sí, todos lo hemos estudiado, pero cómo casi todo en la vida, la práctica es bastante más complicada que la teoría. 
En mi entrada de hoy quiero hacer apología de la comunicación, tan increíblemente necesaria en todos los niveles de la vida. En el laboral, ni qué decir tiene, un equipo que se sabe comunicar va a triunfar frente a otro que siendo más talentoso no sepa hacerlo. En el personal es absolutamente imprescindible. Padres e hijos, hermanos entre sí y por supuesto a nivel de pareja y amigos. Cuántos casos de malentendidos desorbitados se pudieran haber podido evitar simplemente con una charla a tiempo. Entiendo que para hablar hay que ser valiente. A veces tienes que desnudarte ante el otro entregando tu vulnerabilidad. Y eso es bastante jodido según sea el receptor. La confianza es prioritaria,por supuesto. ¿Pero cómo vas a ganarte esa confianza sin comunicación? Es la pescadilla que se muerde la cola.
Hablemos por favor, escuchemonos por favor. No presupongamos que es uno de los errores más ingratos que puede haber sobretodo con nosotros mismos. Seamos más valientes. Merece la pena. 


viernes, 29 de diciembre de 2023

Paseando por las nubes


 

Al final, no son los años en nuestra vida lo que cuenta, sino la vida en nuestros años (Abraham Lincoln)

Después de haber paseado por dunas interminables, escribir desde el cielo sobre un mar de nubes te recuerda de nuevo cuan pequeños somos. 
Una de las razones por las que me encanta viajar es porque lo ves todo desde otra perspectiva. Termino 2023 con una entrada a mi blog, desde el cielo.
Repasando lo que vengo ya en llamar Momentos en mayúsculas, reconociendo ser muy afortunada y agradeciendo cada uno de ellos. Este 2023 me trajo unos cuantos. Los fotografío, los guardo en mi corazón y me relamo cuando miro hacia atrás con la prudencia que te da reconocer también lo efímero de todo. Pero con la gratitud de saberme afortunada. 
Cada uno en una parte del avión, pero acompañada de ELLOS, de quienes he pasado ya a aprender más que a enseñar. 
Aunque está claro de nuevo, que es la Vida quien te enseña.
Yo este año he aprendido un poco más. Sigo siendo una auténtica ignorante, pero pelín más espabilada. Se aprende también a despedirse. A valorar cada vez más a quienes sí te quieren. La vida es demasiado corta para tomar un vino malo. Mi madre me enseñó que hay que procurar enseñar al que no sabe, y en cuestiones de amor, el ir regalando buen vino, cuando tu intención es solo buena, creo que es precisamente cumplir con su enseñanza. No obstante esto que está últimamente tan de moda de priorizar " falsamente" tu paz interior o del culto a la felicidad diaria de lunes a domingo, me parece tal soberana gilipollez, que creo que está haciendo mucho daño.
Tu paz interior es un objetivo maravilloso, de hecho creo que ni siquiera debe ser un objetivo. Creo que si eres una persona sencilla, sin maldad, no perfecta pero con buenas intenciones, esa paz interior viene dada sola. Fácilmente. 
Lo malo es que tengas que justificar tu paz interior jodiendo al prójimo. Eso ya, perdoname que te diga , chirría por sí sólo. ¿No notáis en las redes, muchos consejitos del tipo de todo el tiempo tienes que ser feliz o, eso de Tu Paz interior bien vale que des patadas a quien no te hace sentir bien sin cuestionarte que el mal está en ti?.Por no hablar de la toxicidad que dicen al parecer tener todos menos tú. 
En fin, creo que debemos dejar de mirarnos tanto el ombligo, salvo para hacer un poco de introspección y reflexionar en por qué dañas si dices estar muy tranquilo y en paz. Está claro que es una moda. Yo desde luego la he observado. Y a mí no me la dan con queso. Cuando sientes en realidad esa paz interior que defiendes, no vas dañando. Cuando defiendes esa felicidad que dices tener, no tienes tiempo para retorcer las cosas, y cuando tu sonrisa es real, te aseguro que se contagia. 
Sigo pensando que un buen amigo, te hace mirarte el ombligo a veces, y puede y debe ser duro cuando toca, pero no se aleja. Que la felicidad no es de lunes a domingo, porque absolutamente todos tenemos momentos complicados. Lo que sí nos distingue a unos de otros es esa capacidad de compañía en las ocasiones no tan maravillosas. Esa actitud de resiliencia cuando toca. Y esas ganas de vivir compartiendo de corazón. Sin envidias. Eso sí nos distingue a unos de otros.
Yo lo aprendí este año. y aquí en el avión que nos lleva a Budapest con la gran ilusión de ver el Danubio en su plenitud recorriendo una de las ciudades más bellas de Europa os deseo un precioso Fin de Año y un 2024 con pocos momentos tristes, a ser posible ninguno. Con mucho amor y muuuucha Paz Interior, de esa que nadie os perturbe porque os venga dada ya simplemente por ser quienes sois sin la necesidad de dañar. De esa, de esa Paz Interior verdadera. 
Muchas sonrisas de agradecimiento y muchos paseos por las nubes. Desde un avión o desde el suelo, que los sueños no paren. FELIZ 2024. Gracias a todos de corazón. Que tengamos todos motivos más que suficientes para seguir sonriendo bonito.






domingo, 5 de noviembre de 2023

Hay que atravesar el desierto para encontrar el oasis.

"En medio del desierto de la soledad, ahí , es dónde me encontré a mí mismo"



Todos sabemos que viajar es una experiencia verdaderamente enriquecedora y valiosa por varias razones. En primer lugar, viajar nos brinda la oportunidad de explorar y descubrir la belleza y la diversidad del mundo que nos rodea. Cada destino ofrece paisajes únicos, culturas fascinantes y tradiciones que nos permiten apreciar la riqueza de la humanidad.

Además, viajar nos ayuda a ampliar nuestros horizontes y a romper con la rutina diaria. Al salir de nuestra zona de confort, enfrentamos nuevos desafíos y aprendemos a adaptarnos a situaciones diversas, lo que fortalece nuestra capacidad de resiliencia y creatividad. Esta exposición a lo desconocido también nos permite comprender mejor a otras personas y sus perspectivas, fomentando la empatía y la comprensión intercultural.

El viaje también promueve el crecimiento personal. Al superar obstáculos y tomar decisiones en un entorno desconocido, desarrollamos habilidades de resolución de problemas y toma de decisiones. Aprendemos a ser más independientes y a confiar en nosotros mismos.

Por último, el viaje nos brinda la oportunidad de crear recuerdos invaluables. Los momentos compartidos con seres queridos y las experiencias únicas vividas durante un viaje se convierten en historias que atesoraremos para toda la vida. Estos recuerdos enriquecen nuestras vidas y nos llenan de gratitud.

En resumen, viajar es importante porque nos brinda la oportunidad de explorar, aprender, crecer y crear recuerdos inolvidables, lo que enriquece nuestras vidas de manera inigualable.

Los cielos de Marruecos son absolutamente increíbles. No es un mito. Ahora dedicándome un ratito a la pausa, a recopilar las fotos, vuelvo a vivir, esta vez ya en estado de sosiego mi último viaje que ha sido verdaderamente alucinante. Sobre todo en lo emocional que es en lo que me gusta vivir. A nivel personal ha supuesto tanto que soy incapaz de describirlo. Hay varias maneras de salir de tu ostracismo, y una de ellas es sin duda alguna, viajar. También te ayuda a salir de tus prejuicios. Marruecos está lleno de gentes buenas.Gentes pobres y generosas. Gentes amables, que solo quieren sacar adelante a sus hijos como nosotros a los nuestros. Como nuestro conductor, que para en un puesto de esos de carne en la calle para llevar a sus hijos el día de vuelta.

Había un sentimiento de continuas contradicciones durante todo el viaje. Tú en situación de poder ¿frente a qué?. En la picaresca del Zoco, ganan ellos, sin duda. Son supervivientes . Pero sonríen más que nosotros. Eso es evidente. Las mujeres, que se suponen reprimidas, sonríen mucho más que las europeas. Las que nos han puesto el desayuno, os aseguro que regalaban paz con las tortitas. Todas. Yo, desde luego, no las veía frustradas, ni reprimidas, ni infelices, ni saturadas, ni estresadas. O quizás sean buenas actrices por aquello de que el cine es uno de los inputs del producto interior bruto de Marruecos (yo no tenía ni idea). Pero creo que no actuaban en absoluto.

Ha sido un viaje también a nivel personal de emociones intensas, inquietantes, algunas dolorosas y otras absolutamente maravillosas. Al final va a ser cierto eso de que a veces tienes que perderte para encontrarte a ti mismo. Yo lo he hecho en el desierto del Sáhara.


Así que como decía anteriormente, lo que me invade ahora mismo es un gran sentimiento de GRATITUD. Gratitud hacia María quien nos ha acompañado desde el principio de este maravilloso viaje hasta el final por una pura y absoluta casualidad pero siempre con una sonrisa y absoluta disponibilidad. Gratitud a la vida, por enseñarme como diría Sad Gurú a bajar la cabeza ante tanta belleza inimaginable. (los rojos de Valle del Dades, el amanecer en el desierto, las haimas en mitad de la nada, la sonrisa de esa niña de aquel pueblo nómada que me hizo dar un vuelco a mi corazón). Gratitud hacia mi pareja, por su comprensión y generosidad, por su sinceridad dolorosa, por enseñarme a perdonar y a confiar. Gratitud a todos los que me aguantais, que soy como la mula de la tía Modesta, que parece que solo ha parido ella (parece que solo viajo yo, que encima lo he hecho poco, muy poco)

La vida está llena de contrastes, aprendamos de ellos, y sonriamos más. Nos hace falta hacerlo.